Peón de rey

El sol se ha retirado de la arena.
Es de noche. El sosiego se derrama
como un velo de niebla. Nada existe
cuando cierras los ojos, fatigado,
sin poner resistencia a lo que venga.
La vida pasa, descalza, junto a ti.
Cruza el pasillo a oscuras y en silencio.
Como si no quisiera que la oyeras.
Parece arrepentida de haberte seducido,
pero a ti no te engaña. Ya lo ha hecho otras veces,
la conoces de sobra: cuando todo simula
derrumbarse de golpe, distribuye las piezas
con pachorra de anciano en el viejo tablero.
Mañana, con el día, te propondrá de nuevo
-te concedo las blancas, mueve ficha-
que inicies sin temores la enésima partida.

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