Ligeros de equipaje

Despojarse de algo cada día
-ropa vieja, rencores, una duda
que ha dejado de serlo-
para seguir viaje sin el peso
de lo inútil. Navegar hacia la luz
del sol sin detenerse
a lamentar los últimos errores,
seguir el ritmo que nos marca el alma
y adentrarse sin miedo en la espesura
del océano hasta encontrar la estela
que ha de llevarnos hasta la misma playa.
Que la noche pasada no destruya
el misterio de la que nos espera.
Que el último estallido nos encuentre
con los ojos abiertos y el corazón
en paz, como ese tramo de paisaje
que sólo se revela o resucita
para los que regresan.

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